sábado 16 de febrero de 2008

One Love o el arte de vivir enamorado

El amor es una expresión sumamente amplia, cuya grandeza trasciende lo que el pensamiento contemporáneo, mayoritariamente, ha comprendido como “amor”. Por tanto, no merece rebajarse a tales estratos, ni manipularse, ni encasillarse...
Tampoco ser circunscripto a celebraciones deliberadas tales como el pasado “día de los enamorados” por citar un ejemplo de una fecha en la que “necesariamente” el amor debe reivindicarse, considerarse... Podríamos declarar en ese caso, como “día de los enamorados” el día que Shakespiere escribiera un pasaje perteneciente a su inmortal obra “Romeo y Julieta” cuyas líneas transcribimos a continuación:

ROMEO: [a Julieta, tomándola de la mano]. Si profano con mi indigna mano este sagrado santuario - pecado de amor es éste -, mis labios, peregrinos ruborizados, están dispuestos a hacer penitencia por este áspero toque con un tierno beso.

JULIETA: Buen peregrino, haces mucho agravio a tu mano, que muestra en esto una apropiada devoción; pues hasta los santos tienen manos que tocan las manos de los peregrinos, y el tocar palma con palma es el santo beso de los palmeros.

ROMEO: ¡No tienen labios los santos, y también los piadosos palmeros?

JULIETA: Sí, peregrino; labios que deben usar en la oración.

ROMEO: Ah, entonces, amada santa, que hagan los labios igual que las manos; te ruegan que lo concedas, para que la fe no se vuelva desesperación.

JULIETA: Los santos no se mueven, aunque concedan lo que se ruega.

ROMEO: Entonces no te muevas, mientras yo recibo el efecto de mi plegaria. Así quedan limpios de pecado mis labios, por los tuyos. [la besa]

JULIETA: Entonces mis labios tienen el pecado que han tomado.
ROMEO: ¿Pecado de mis labios? ¡Oh invasión dulcemente reprochada! Devuélveme mi pecado. [La vuelve a besar]


O, porque no, el día que William Wallace sintió en su corazón la osadía de luchar por la libertad de su pueblo, lo cual desde luego, fue una forma muy noble de amar.

Remitiéndonos a la cultura Rastafari, nos permitimos compartir el pensamiento de Arnold Braekenridge, trompetista de “The Wailers”
¿Qué es ser rasta? - El vivir enamorado es ser Rastafari, nos dice Arnold.
Como bien decía Mozart “Vivo amando a las personas, solo esta vida vale la pena ser vivida”

Entendamos al amor entonces, como la lámpara que nos orienta en la continuidad de la vida, en un despertar diario y perenne.






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